domingo, 12 de abril de 2020

JOSÉ MARTÍ, GUANTANAMERA Y PETE SEEGER

José Martí (La Habana 1852 - Campamento de Dos Ríos 1895) fue un poeta, periodista, filósofo y político cubano (Partido Revolucionario) impulsor de la revolución cubana contra al dominio español (Guerra de la Independencia Cubana o Guerra Necesaria de 1895). Martí murió en el campo de batalla defendiendo su idea de una Cuba libre de la tutela de cualquier país imperialista. Sus poemas se adscriben al movimiento del modernismo literario, al que pertenecía también Rubén Darío. Entre sus escritos, unas estrofas han viajado alrededor de todo el globo y se entonan en cualquier parte del mundo; aquellas estrofas que pertenecen a  "Guantanamera".

El poema fue adaptado por un músico cubano llamado Joseíto Fernández y difundido a través de su programa de radio nacional. La palabra "guajiro" designa a campesinos y labradores de la tierra, y, en según que contextos, puede connotar un significado negativo. La voz poética se dirige a una campesina de la tierra de Guantánamo. Existen innumerables versiones de la canción.
Según el investigador Natalio Galán, los orígenes musicales de "Guantanamera" se hallan en el "pasacallo" cubano, que bebe del pasacalle español de 1730. La versión que incluimos se trata de un directo interpretado por Pete Seeger a principios de los años sesenta.

Desde los años cuarenta, Pete Seeger fue uno de los más importantes cantantes norteamericanos de folk y un firme defensor de la independencia cubana. El cantautor folk fue uno de los primeros en llevar la canción a más de 35 países. Podéis observar cómo Seeger explica a la audiencia brevemente los orígenes de José Martí, su afán por traducir la letra en el mismo escenario y su decidido ímpetu por que la audiencia alzara su voz, entonando los versos de Martí. Os dejamos con la letra, un enlace para profundizar aún más en la apasionante historia musical, política y social de la canción y el propio vídeo.


GUANTANAMERA
Yo soy un hombre sincero
De donde crecen las palmas
Yo soy un hombre sincero
De donde crecen las palmas
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma
(I am a truthful man,
From the land of the palm.
Before dying, I want to
Share these poems of my soul.)
Guantanamera! Guajira!
Guantanamera!
Guantanamera! Guajira!
Guantanamera!
Mi verso es de un verde claro
Y de un carmin encendido
Mi verso es de un verde claro
Y de un carmin encendido
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo
(My verses are light green,
But they are also flaming red.
My verses are like a wounded fawn,
Seeking refuge in the mountain.)
Cultivo la Rosa blanca
En junio como en enero
Qultivo la Rosa blanca
En junio como en enero
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca
(I cultivate a white rose
In June and in January
For the sincere friend
Who gives me his hand.)
Y para el cruel que me arranca
El corazon con que vivo
Y para el cruel que me arranca
El corazon con que vivo
Cardo ni ortiga cultivo
Cultivo la rosa blanca
(And for the cruel one who would tear out
This heart with which I live.
I cultivate neither thistles nor nettles
I cultivate a white rose.)
Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar
Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar
El arroyo de la sierra
Me complace mas que el mar
(With the poor people of this earth,
I want to share my lot.
The little streams of the mountains
Please me more than the sea.)


Enlace para saber más: http://www.mariaargeliavizcaino.com/M-Guantanamera.html





lunes, 30 de marzo de 2020

DEL "PEQUEÑO VALS VIENÉS" DE LORCA A "TAKE THIS WALTZ", DE LEONARD COHEN Y VERSIONES POSTERIORES

Partimos de la lectura minuciosa del texto de Federico García Lorca, que forma parte de Poeta en Nueva York, obra escrita en 1929.

PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca

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Recomiendo la lectura de este interesante texto de Juan Cruz, en el que da algunas claves de la transformación del poema de Lorca, especialmente en las voces de Leonard Cohen y Silvia Pérez Cruz. Nosotros analizaremos también otras interesantes versiones.




El pequeño vals vienés






Fotografía de Leonard Cohen de su último disco, 'You Want It Darker'.
Fotografía de Leonard Cohen de su último disco, 'You Want It Darker'.

Era un milagro. Su risa era la música, esa melancolía.
Ni una palabra se escucha de Lorca, ni una. Rasgueos de piano, suspiros de guitarra. El alma del poeta en algunos celajes de sus amigos, la anécdota de su vida, el drama.
Pero ni una palabra se le escucha en ninguna parte a Lorca. Él es música. Sus palabras son canciones.

El drama, la superstición, la magia; no hay en él una sola palabra que no sea surreal, metida adentro de la alcancía de recuerdos que, palabra por palabra, fueron verdad pero él los convirtió en misterio. Para hacer música.
Es imprescindible tener en cuenta esa premisa (Lorca es música) para aprender de la inteligencia de esa canción, Pequeño vals vienés, que Leonard Cohen, a su vez, convirtió en un revuelo de palomas suaves y del que Sílvia Pérez Cruz, en español, es decir, en la música de Lorca propiamente dicha, hizo un poema salvaje, casi una herida.
Los dos, o los tres, se pusieron a dialogar con esa canción de Lorca, que es vals de principio a fin, y el resultado lo describió ayer en EL PAÍS la poeta española, de raíz de todas partes y finalmente catalana, en uno de los textos autobiográficos que más rinden cuentas, desde la poesía, desde la música y desde la vida, a Federico García Lorca, el poeta doliente que ríe.
Ese drama surrealista que hay en el pequeño vals vienés no es tan solo la crónica de un baile, que también lo es, sino que es en su puridad lingüística más esencial el abecedario del surrealismo que Lorca quiso: no hay una imagen, ni una sola, que no sea precisa, que no ensalce la narración de un sueño, el surrealismo vive ahí como un sueño de arquitecturas maravillosas, volando.
Lorca era esa canción, porque Lorca era música. Y hacían falta músicos (Lorca, Cohen, Sílvia) para aprehender esa sustancia. Ahora publica (EL PAÍS también, casualmente) un disco en el que Lorca es músico de nuevo, porque esa es su sustancia, no es otra. Su misma expresión es musical, cuando canta y cuando ríe.
Decía Brecht que había que cantar en los tiempos sombríos. Cuesta pensar, y decirlo, que en su momento más delicado y más extremo, y más inolvidable para los que después quedaron aquí, vivos, tras aquella guerra que nos sacó los ojos a los españoles viejos y a los españoles que no habíamos nacido, que Lorca tuviera un resquicio de risa en ninguna parte.
Le segaron la voz arteramente, y dejó tal reguero de música como reguero de sangre hubo tras él en el extranjero en el que se convirtió su vida, exiliado en la muerte, roto para el universo de vivir, vivo para el universo de ser misterio y hombre en otra parte, poeta.
Esa esencia musical, aérea, del Lorca más surrealista y más vital, más lorquiano, está en ese pequeño vals que Cohen acarició como si temiera romperlo. Y esa versión con la que se atrevió Sílvia Pérez Cruz, cuando apenas tenía la edad de Lorca, suspira por hacer redondas las esquinas de la vida que abandonó al poeta. Esos versos cantados son la expresión premonitoria que una joven así es capaz de hacer de la música rota de un hombre que en ese momento era surrealista para huir de la realidad, para hacerla aire, suspiro musical, silencio o baile.
Para que las palabras le dieran alcance, lo hicieran un ser vivo imaginándose un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Música de palomas y de soledad, de muerte y de coñac, habitantes de este vals de quebrada cintura.
Sólo ese poema, sólo esa música, bastaría para que hoy celebráramos en España, en la lengua española, lo que Cohen quiso decir en honor de Lorca; lo rescató de la tumba de los tristes, lo puso a bailar en el mundo. Y Silvia lo hizo otra vez de aquí, lo hizo gritar ante el mar rojo de la España rota, lo hizo revivir en el silencio oscuro de tu frente.
Ella es una chiquilla aún, los otros dos han muerto. Uno se fue sin querer, empujado a la nada hiriente por este país terrible; Cohen se fue en volandas de un disfraz que tiene cabeza de río. Y Silvia Pérez Cruz, esa estrella de agua, le dijo a los dos, gritando en una plaza donde ellos ya son música y tan solo, te quiero amor mío, amor mío, dejar violín y sepulcro, las cintas del vals.
Los dos, Leonard y Silvia, son Lorca bailando.
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Veamos ahora el texto inglés al que llega Cohen tras nueve meses de trabajo:

Now in Vienna there are ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost

Aey, aey, aey, aey
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh, I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lilly
In some hallway where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Aey, aey, aey, aey
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea
There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Aey, aey, aey, aey
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz, it's been dying for years
There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lillies of snow
Aey, aey, aey, aey
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know"
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea
And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now, it's all that there is
Fuente: LyricFind
Autores de la canción: Garcia Lorca / Leonard Cohen
Letra de Take This Waltz © Sony/ATV Music Publishing LLC
____________________________
Oigamos algunas de las interpretaciones de Leonard Cohen:

Esta es la primera grabación que hizo en disco:

Tema interpretado por Leonard Cohen en 1988 durante una actuación en Televisión española:

Un magnífico directo en LONDRES:


https://youtu.be/zSUHkWd44vU


Y ahora, otras hermosas recreaciones en la voz de otros intérpretes.

Comenzamos con Adam Cohen, hijo de Leonard Cohen, que canta la canción de su padre en español y nos recuerda que su hermana se llama Lorca en homenaje al poeta granadino universal.


https://youtu.be/oAd_POWWGXE


Laura Gibson interpreta Leonard Cohen's 'Take This Waltz'.


https://youtu.be/RQ2uZQli8rI


Ana Belén también hizo una hermosa versión del "Pequeño vals vienés" con la música de Cohen:


https://youtu.be/YBayZPFjQjY


El genial Enrique Morente parte de la música de Cohen, pero la transforma. Versión de "Pequeño vals vienés" con Lagartija Nick en el inolvidable álbum Omega:


https://youtu.be/gqwjjgDIkfE


Esta versión en directo corresponde a la actuación que ofreció Morente en sala La Riviera de Madrid con motivo del 20 aniversario de la revista Rockdelux en el 2004.


https://youtu.be/7FH5Zby1hjU

También sus hijas han hecho alguna versión. 

Pequeño Vals Vienés, Soleá Morente & Estrella Morente & Aurora Carbonell


Silvia Pérez Cruz y Raúl Fernández:


https://youtu.be/vx5CW0Vyvi8


Silvia Pérez Cruz y Pájaro:


Adaptacion del tema de Leonard Cohen basado en un texto de Lorca interpretado por Pachi Garcia para el Film La Novia:

https://youtu.be/3IsLZQCW9RU
(Continuará...)

miércoles, 18 de marzo de 2020

PALABRAS PARA JULIA, de José Agustín Goytisolo

PALABRAS PARA JULIA, de José Agustín Goytisolo y sus versiones musicales,
Por Manuel Ángel Vázquez Medel ©

Este Curso 2019/20 hemos dedicado varias sesiones del Seminario “Literatura, Música y Comunicación” al complejo y rico trayecto que lleva el poema de José Agustín Goytisolo “Palabras para Julia” a convertirse no solo en un importante referente generacional en los últimos años de la dictadura, sino a pervivir gracias a la música en otras versiones posteriores, desde la flamenca de la Reina Roja a la de Los Suaves o Rosalía.
Para comenzar nuestro recorrido, enlazamos a un magnífico documental realizado por RTVE, con importantes testimonios de la esposa de José Agustín Goytisolo, Asunción Carandell y su hija, Julia Goytisolo Carandell:
https://www.rtve.es/television/20111017/palabras-para-julia-ja-goytisolo-mitad-invisible/468957.shtml

Comenzamos con la lectura atenta del poema, salvado de algunos errores con que habitualmente es reproducido en Internet:


PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo

Se trata, como vemos, de una secuencia de 45 versos eneasílabos, agrupados en 15 series de tres versos, sin rima.
El poema adquiere su fuerza de la comunicación del yo poético, el padre, con el tú de su hija, Julia, a la que advierte de las sombras de la vida, pero a la que sobre todo le entrega un mensaje de esperanza, que expresa con toda potencia:

La vida es bella, tú verás 
como a pesar de los pesares 
tendrás amor, tendrás amigos.

Como es sabido, la primera versión musical del poema (y la que subyace en todas las demás adaptaciones y versiones) es la de Paco Ibáñez.
Así recuerda José Agustín Goytisolo su encuentro con el cantautor y el profundo efecto que tuvo al conocerle y al oír sus propios poemas musicados por él:

«Llegó a casa con una guitarra…, al fin comenzó a explicar que le gustaba poner música y cantar ciertos poemas de ciertos poetas. Eso debió ser en 1968 o por ahí, no recuerdo bien…; lo cierto es que al poco de charlar ya estaba cantando poemas… Me quedé asombrado: su música y su voz daban una dimensión nueva, y para mí desconocida, a la letra de aquellos poemas…, y sin avisar, cantó dos o tres poemas míos. Me asusté. No tuve tiempo para sentirme halagado, porque me asusté. Me parecen poemas de otra persona, escritos como para ser cantados, o hechos cantando…; sus canciones, no los poemas, eran algo nuevo, hermoso, sorprendente, pero también sabe añejo, entre medieval y renacentista, y en todo caso, trovadoresco».


Esta versión musical supuso necesarias adaptaciones del texto (que son las más generalmente conocidas), prescindiendo de algunas estrofas significativas, repitiendo sobre todo dos estrofas a modo de estribillos e introduciendo algunas variantes. Esta es la letra de la canción:

Tú no puedes volver atrás,
Porque la vida ya te empuja,
Como un aullido interminable,
Interminable.

Te sentirás acorralada,
Te sentirás, perdida o sola,
Tal vez querrás no haber nacido,
No haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí
Pensando en ti, pensando en ti,
Como ahora pienso.

La vida es bella ya verás,
Como a pesar de los pesares,
Tendrás amigos, tendrás amor,
Tendrás amigos.

Un hombre solo, una mujer,
Así tomados, de uno en uno,
Son como polvo, no son nada,
No son nada.

Entonces siempre acuérdate,
De lo que un día yo escribí,
Pensando en ti, pensando en ti,
Como ahora pienso.

Nunca te entregues, ni te apartes,
Junto al camino, nunca digas
No puedo más y aquí me quedo,
Y aquí me quedo.

Otros esperan que resistas,
Que les ayude tu alegría,
Que les ayude tu canción,
Entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí,
Pensando en ti, pensando en ti,
Como ahora pienso.

La vida es bella ya verás,
Como a pesar de los pesares,
Tendrás amigos, tendrás amor,
Tendrás amigos.

No sé decirte nada más,
Pero tú debes comprender,
Que yo aún estoy en el camino,
En el camino.

Pero tú siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí,
Pensando en ti, pensando en ti,
Como ahora pienso

Aquí podemos oír la versión más conocida de Paco Ibáñez, en su interpretación grabada en directo en el Olimpia de París (1969):


Paco Ibáñez ha seguido cantando el poema hasta nuestros días, como vemos en este enlace de una actuación más reciente (El Grec, 2017):


(Continuará)